Delito contra la integridad y revelación de secretos por toma inconsentida de fotografía y difusión por Whatsapp

La preocupación por la privacidad de los adolescentes en ésta era de hiperconexión crece día a día. El poder de hiperdifusión de las RRSS, Whatsapp, etc. crea un gran problema en la sociedad: la fácil humillación pública hacia cualquiera. Y un ejemplo de ello podemos encontrarlo en la Sentencia nº 98/2016 del Juzgado de Instrucción nº 2 de Teruel de 16 de junio de 2016 en el que se analiza la posibilidad de aplicar el delito contra la integridad y revelación de secretos.  

En el caso son hechos probados que se tomaron fotografías de una menor en un acto sexual sin su consentimiento, fotografías que, a posteriori, fueron difundidas a través de diferentes grupos de Whatsapp. Tales fotografías identificaban, de manera clara, a la menor; causando que la difusión masiva de las fotografías entre los jóvenes de su ciudad le provocara un escarnio público.

Ante tales hechos, se condena al acusado por:

  • Delito contra la integridad moral del 173.1 CP.
  • Delito de descubrimiento y revelación de secretos del 197.1 CP.

 Respecto el delito contra la integridad moral, el art. 173.1 CP tipifica como delito aquella conducta “que infligiera a otra persona un trato degradante, menoscabando gravemente su integridad moral“.

En la Sentencia se acude a la jurisprudencia del Tribunal Supremo –concretamente se cita la STS de 23 de marzo de 1993– para razonar la existencia de trato degradante en el presente caso:

  • El TS indica que se entiende como trato degradante:
    • la reducción de una persona a la condición de objeto, de fardo, de mera cosa, la utilización de la misma para el procaz divertimento de la gente, su anulación como persona libre, negativa, en definitiva, de su dignidad de hombre“.
    • entendiendo que dichos tratos degradantes consisten, esencialmente, en infligir un sufrimiento físico o psíquico tendente a humillar a la víctima ante los demás o ante sí misma“.

Por lo que respecta al delito de descubrimiento y revelación de secretos, el art. 197.1 CP tipifica como delito “El que, para descubrir los secretos o vulnerar la intimidad de otro, sin su consentimiento, se apodere de sus papeles, cartas, mensajes de correo electrónico o cualesquiera otros documentos o efectos personales o intercepte sus telecomunicaciones o utilice artificios técnicos de escucha, transmisión, grabación o reproducción del sonido o de la imagen, o de cualquier otra señal de comunicación […]

La sentencia argumenta que:

  • Las cuestiones relativas a la vida sexual de la persona se incluyen dentro del concepto “intimidad” (STC 73/1982 y 57/1994).
  • No existe consentimiento pues la juzgadora entiende que la víctima, en caso alguno, manifesto de manera expresa su voluntad (ni en sentido positivo ni negativo). No obstante, de las circunstancias posteriores se desvela la voluntad contraria de la víctima.

Algo a destacar es que en la sentencia no se aplica la agravante del art. 197.4 CP pues ninguna de las acusaciones introdujo tal agravante en sus conclusiones.

4. Los hechos descritos en los apartados 1 y 2 de este artículo serán castigados con una pena de prisión de tres a cinco años cuando:

[…] b) se lleven a cabo mediante la utilización no autorizada de datos personales[i] de la víctima.

Si los datos reservados se hubieran difundido, cedido o revelado a terceros, se impondrán las penas en su mitad superior“.

De todo lo anterior,  las importantes conclusiones que extraigo de la sentencia son que:

  • Constituye un delito contra la integridad moral la inflicción de tratos degradantes hacia la persona, produciéndose éstos cuando se busca humillar a la víctima ante terceros.
  • La toma de una fotografía de alguien que vulnere su intimidad -formando parte de su intimidad la vida sexual-, sin su consentimiento, constituye un delito de revelación de secretos. No debemos olvidar que su posterior difusión dará lugar a la estimación de una agravante contenida en el apartado 4 del art. 197 CP.

En el siguiente LINK pueden encontrar la Sentencia.


[i] Debemos recordar que una fotografía de una persona es un dato personal (AEPD Informe 0194/2009).

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