La obscura línea que separa la “recomendación” de la “publicidad”

publicidadAlgo que siempre me ha llamado la atención de los influencers (usaré ésta expresión para referirme a vloggers, bloggers, youtubers, etc.) son sus posts/vídeos/imágenes en las que “opinan” sobre algún producto. Y pensaréis, ¿Qué puede tener de “llamativo” algo así? Pues la sombra de la duda que se cierne sobre tales “opiniones” o “recomendaciones” al no saber si realmente esa persona opina o recomienda algo porque cree que vale la pena o, en realidad, porque se le ha pagado realizar publicidad de ese producto. Y es que es ésta fina línea oscura la que delimita la legalidad e ilegalidad en éste tipo de contribuciones.

Primero debemos tener claro qué entiende la ley por Publicidad (art. 2 LGP[i]), definición que yo dividiría en tres elementos:

1) Debe existir una persona (física o jurídica) que realice una «comunicación»;

2) Que dicha «comunicación» se realice en ejercicio de una «actividad comercial/industrial/artesanal/profesional»; y

3) Que la «comunicación» tenga como finalidad promover la contratación del bien/servicio.

Veamos un ejemplo. Tenemos un Youtuber que en un vídeo (elementos 1 y 2[ii]) nos recomienda el uso de X producto porque afirma que va muy bien. ¿Qué marcará la diferencia entre cumplir con ése tercer elemento? Que el vídeo tenga la finalidad de “promover” el producto X.

De todo ello podemos concluir:

– Estaremos ante “publicidad” cuando tenga una finalidad de promoción del producto.

No estaremos ante “publicidad” cuando la finalidad sea una recomendación/opinión del influencer.

Por lo tanto, diferenciar cuándo estamos en qué situación puede ser realmente muy complicado y, por ello, el cumplimiento de la ley resulta indispensable para proteger al Consumidor. Porque hay mucha gente que valora la opinión de este tipo de influencers, y el hecho de “comprar” esta influencia puede suponer para las empresas ganar nuevos clientes, a la vez que constituye un engaño a los Consumidores (¿Y si ellos sólo lo compran porque se lo ha recomendado? Puede que ya hayan comprado anteriormente fiándose del criterio de dicho influencer y estén contentos con aquel producto).

Pero lo que el influencer debe saber es que ser pagado para promocionar un producto bajo la apariencia de una recomendación personal constituye, claramente, publicidad encubierta, un tipo de publicidad que es ilícita (art. 3.e LGP). Junto con lo anterior, el influencer estaría cooperando para cometer un acto de competencia desleal (art. 18 LCD[iii]). Y todo ello, obviamente, puede comportar consecuencias jurídicas y económicas negativas en el influencer.

Por ello, los influencers deberían pensar dos veces antes de camuflar publicidad entre sus opiniones personales. Y ya no sólo por la ética o moralidad de poder estar engañando al Consumidor sino por las consecuencias jurídicas que puede comportar tales comportamientos.


[i] Ley 34/1988, de 11 de noviembre, General de Publicidad.

[ii] Podemos entender que el Youtuber realiza los vídeos como “actividad profesional” ya que probablemente gane dinero a través de las visualizaciones de sus vídeos.

[iii] Ley 3/1991, de 10 de enero, de Competencia Desleal.

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