¿Qué respuesta tiene nuestro Código Penal contra los Cybergroomers?

cybergroomersUno de los peligros más graves que hoy en día navegan por las redes sociales e internet son los cybergroomers i, que son agresores sexuales que buscan, a través de internet, establecer relaciones de confianza con menores y, tras ganar dicha confianza, acceder a información esencial a fin de conseguir realizar una agresión sexual. A través de chats o redes sociales, se ponen en contacto con menores con los que, muchas veces, tratan de tener sexting y, una vez conseguidas fotografías o vídeos comprometedores, pueden llegar a extorsionar (sextorsión) a las víctimas para que continuen mandando fotografías o vídeos con contenido sexual bajo la amenaza de divulgar las fotografías o vídeos obtenidos.

La actividad de un cybergroomer puede ser muy peligrosa ya que pueden llegar a arruinar la vida de un menor. Un claro ejemplo de ello fue Amanda Todd, una menor de E.E.U.U. que se suicidó tras ser víctima del acoso por parte de su agresor y el bullying al que fue sometida por la publicación por parte de su acosador de fotografías comprometidas (link al vídeo en Youtube).

En este post busco analizar cómo una conducta de un cybergroomer es penalizada por el Código Penal.

Por un lado, el art. 183 ter.1 del Código Penal castiga a aquel que a través de internet/teléfono/otra tecnología de la información y la comunicación contacte con un menor de 16 años y proponga (con actos materiales encaminados al acercamiento) concertar un encuentro para cometer uno de los delitos de los arts. 183 o 189 del Código Penal.

Debe tenerse en cuenta que existirá concurso de delitos con aquel que haya resultado (es decir, si se llega a cometer los delitos de los arts. 183 o 189 del Código Penal dicha pena será sumada).

A modo de resumen -y en relación con el tipo analizado anteriormente-, ¿Qué delitos integran estos dos preceptos?

  • El art. 183 del Código Penal prevé el abuso y agresión sexual a menor de 16 años.

  • El art. 189 del Código Penal prevé el uso de menores con fines o espectáculos exhibicionistas o pornográficos, tanto públicos como privados, o para elaborar cualquier clase de material pornográfico. Es decir, el convencimiento de un menor de 16 años para que realice un espectáculo pornográfico a través de internet (fotografías, webcam, etc.) comporta la comisión de este tipo delictivo.

Por otro lado, el art. 183 ter del Código Penal, en su apartado segundo, penaliza el contacto con un menor de 16 años que busque embaucarle para facilitar material pornográfico o le muestre imágenes pornográficas en las que se represente o aparezca un menor.

Así mismo, otro tipo del Código Penal que podría producirse por parte de un cybergroomer sería el del art. 197 del Código Penal, al divulgar fotografías o vídeos que hubiera realizado el menor a terceros.

Por último, otro tipo delictivo que podría cometer un cybergroomer sería el delito de amenazas condicionales del art. 169.1º del Código Penal, ya que penaliza a aquel que amenaze a otro con causarle un mal que constituya un delito contra la intimidad, como sería la divulgación de secretos.

Es clave que los menores y los mayores tengan conocimiento de estos tipos delictivos a fin de poder protegerse sobre aquello que puede acechar a los menores por la red. Debemos educar a nuestros menores a entender los peligros que residen tras la pantalla y a ser conscientes de sus acciones. Porque, para aquellos que crean que esto no es un problema real ni suficientemente importante, por favor, dirigíos a visionar el vídeo de Amanda Todd, para apreciar cómo la vida de una menor puede ser arruinada por un cybergroomer y llegar a causar su suicidio.


i Se define el cybergrooming como el uso de métodos por parte de agresores sexuales para establecer una relación de confianza con el menor que le permita ganarse su confianza y acceder a información esencial para la posterior agresión.

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